A prisión tres implicados en muerte de investigador del caso Mack

Los acusados fueron compañeros de un técnico que detectó que a Mack la asesinó un especialista del Ejército.

La jueza sexta de Primera Instancia Penal, Silvia de León, resolvió ayer enviar a prisión preventiva a los tres exinvestigadores de la extinta Policía Nacional, Alberto Encarnación Barrios, Julio David López y José Miguel González, por el delito de deberes contra la humanidad cometido contra Alfredo de Jesús Guerra Galindo y Gonzalo Cifuentes Estrada, quienes supuestamente fueron torturados por los sindicados para que declararan que habían matado al investigador José Miguel Mérida Escobar.

Mérida Escobar realizó las pesquisas por la muerte de la antropóloga Myrna Mack Chang, ocurrida el 11 de septiembre de 1990, y determinó que el autor material del hecho fue Noel de Jesús Beteta Álvarez, especialista del Ejército.

Mérida testificó en un juzgado que los informes policiales habían sido mutilados por sus superiores y al salir dijo que había firmado su sentencia de muerte. El 5 de agosto de 1991 fue muerto a tiros en el parque Enrique Gómez Carrillo, a menos de cien metros del Palacio de la Policía.

El fiscal del caso, Jorge García, dijo que hoy van a analizar si solicitan que el caso pase a los juzgados de Mayor Riesgo, por ser una investigación donde se pueden ver involucrados altos funcionarios estatales.

Durante la audiencia, la fiscalía presentó un video de prueba anticipada, donde Cifuentes Estrada declara que él fue quien asesinó a Mérida Escobar y argumenta que cometió el crimen por venganza, pues la víctima había  golpeado a su esposa, además dice que Guerra Galindo colaboró con él. Los fiscales adujeron que el testigo tenía heridas en la nariz porque recién había sido torturado.

Procesados

Guerra Galindo y Cifuentes Estrada fueron puestos a disposición de un juzgado por medio de un acta firmada por los ahora sindicados, donde ellos los acusaban de asesinar a Mérida Escobar.

Un tribunal absolvió a Guerra Galindo y Cifuentes Estrada porque no se encontraron pruebas para inculparlos. Dos años después, Cifuentes murió en la zona 11 con un disparo en la sien, y Guerra fue desaparecido. La última vez que lo vieron sus familiares fue en Villa Nueva.

El Ministerio Público asegura que los exagentes ocultaron evidencia y desviaron las investigaciones de la muerte de Mérida Escobar para exculpar a los verdaderos asesinos, que habrían sido funcionarios de la época, a consecuencia de haber identificado a Beteta, quien fue condenado a 30 años por apuñalar a Mack Chang.

Responsabilidad estatal

En un acuerdo amistoso firmado en 2005 entre el Estado de Guatemala y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el Gobierno aceptó la responsabilidad estatal en el asesinato de Mérida Escobar. La jueza Silvia de León hizo referencia a este acuerdo, que obliga a la fiscalía a buscar a los verdaderos responsables del asesinato.

El 7 de septiembre de 1990, Mack Chang presentó un informe donde responsabilizaba al Estado de provocar los desplazamientos de las Comunidades de Población en Resistencia, cuya existencia era negada por las autoridades de turno.

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