LA FIEBRE DEL ORO

Marlin tuvo ingresos por Q32 mil 787.6 millones durante los 11 años de operación, lo que representa casi tres veces el presupuesto aprobado en 2017 para el ministerio de Educación, o siete veces el gasto de Salud.

Para Guatemala, la fiebre del oro en San Marcos representó ingresos por Q705.29 millones, en concepto de regalías impuestas y voluntarias, casi nueve veces el presupuesto anual del Ministerio de Energía y Minas.

A través de la fundación Sierra Madre, la empresa invirtió, según sus propios registros hasta diciembre de 2016, Q426 millones 601 mil 644.25 en desarrollo sostenible para más de una decena de comunidades de los dos municipios donde comparte territorio.

Aunque se tiene planificado el cierre de operaciones de extracción en mayo, los trabajos de recuperación ambiental y el desmantelamiento de toda la infraestructura se extenderá hasta 2020.

 

El incómodo vecino
“Yo nunca ofrecí mi terreno a la empresa minera. Yo aquí nací, aquí vivo y aquí me voy a morir”, dice Gregoria Pérez. “El dinero lo puedo recibir, pero mañana ya no lo puedo tener”.

Con 46 años, Gregoria se empeñó en convivir con Marlin, en la aldea Agel, una de las tres más cercanas al proyecto. Desde su casa de adobe y lámina se ve pasar la maquinaria que trabaja en la extracción de oro y plata, 24 horas 7 días de la semana.

Gregoria,a diferencia de su padre que sí vendió su terreno por Q3 mil la cuerda, se resistió a ceder su tierra. “Cuando quisieron –sus padres— comprar en otro lugar no les alcanzó el dinero, el precio era el doble”, dice.

Gregoria para 2004 era parte de unas 150 familias que vivían en Agel que junto a San José Nueva Esperanza y San José Ixcaniche, estaban sobre una veta de oro en la que se interesó Montana Exploradora.

El área de interés de la empresa canadiense se delimitó en 20 kilómetros. Al igual que los padres de Gregoria, mucha gente vendió sus tierras y se mudaron, otro grupo, además, tocó las puertas de Marlin y consiguió un empleo.

La construcción de la mina Marlin terminó en 2005 y comenzó la extracción de oro a cielo abierto y mina subterránea. Una montaña completa cedió a la maquinaria pesada que hizo un tajo de 800 metros de longitud y 100 metros de profundidad.

Según reportes de la empresa, de 2005 al 2016 se extrajeron 2 millones 229 mil 246 onzas de oro, lo que es igual a 63.2 toneladas, que bien podrían compararse al peso de un avión Boeing 737, cargado con unos 130 pasajeros.

Entre enero y mayo de 2017, cuando se tiene planificado el cierre de operaciones, se proyecta una producción adicional de 40 mil 869 onzas de oro y 1 millón 846 mil 933 onzas de plata.

—La veta de oro y plata fue descubierta en 1998. Una importante fuente mineral entre la convergencia de las placas tectónicas Caribe y del Norte, dos de las tres que atraviesan el país—

Además de la incómoda presencia de maquinaria pesada en un lugar predominantemente rural, el temor de la contaminación ambiental y dilapidación de los pocos recursos naturales corrió como pólvora entre las comunidades de San Miguel Ixtahuacán y Sipacapa.

“Se secaron los nacimientos de agua debido a la deforestación”, dice Gregoria. “Aquí había montañas, pero ahora ya no existen”.

Así como Gregoria y su familia, la mayoría de habitantes de San Miguel Ixtahuacán vivían hasta 2004 de la agricultura y durante julio y septiembre bajaban a la costa de San Marcos, Retalhuleu y Quetzaltenango a cortar café.

 

Pueblo dividido
Unos vendieron, otros buscaron trabajo y otros se mantuvieron reacios al proyecto. Para Gregoria, 11 años después de la llegada de Marlin, no existen diferencias significativas y se aferra a su convicción, lo que hizo fue lo mejor.

“Las personas que trabajaron para la mina viven igual que nosotros”, dice Gregoria. “Algunos en lugar de estar mejor comenzaron a gastarse el dinero en licor”.

El 12 de enero de 2005 la tensión estaba en ebullición y mientras Montana Exploradora construía la planta, la resistencia se movilizó para evitar que se trasladara desde la capital hacia San Miguel Ixtahuacán un gigantesco cilindro de acero que serviría para pulverizar las rocas. Eran 314 kilómetros de tensión.

La Policía Nacional Civil organizó un convoy con vehículos blindados y un contingente antimotín que necesitó en algunos tramos accionar bombas lacrimógenas y disparos al aire para disuadir a los pobladores que pretendían evitar el paso del cilindro.

 

El precio del desarrollo
En San Miguel Ixtahuacán predominan los terrenos áridos y rocosos, con una incipiente agricultura de subsistencia y la crianza de animales de patio para el consumo.

Las dos vías principales de acceso a Ixtahuacán fueron asfaltadas por Marlin. Antes de 2004 eran carreteras rurales, de terracería.

Aunque el comercio nunca fue bastión de la economía de Ixtahuacán, sus ingresos lo posicionan como la segunda economía más fuerte del departamento, con Q1 mil 157 millones 163 mil 638 de recursos recibidos en la última década.

“Las mineras deberían pagar más” dice Ovidio Domingo, actual diputado al Congreso por San Marcos y alcalde de San Miguel Ixtahuacán entre 2007 y 2015. “Luchamos por eso pero no se logró”.

Registros del Ministerio de Finanzas dan cuenta que el municipio recibió entre 2005 y 2015 Q335.5 millones de regalías mineras, recursos que según Domingo, durante su gestión se invirtieron en proyectos de salud, educación y productividad.

“Todavía estamos investigando cuáles fueron los proyectos que se hicieron con el dinero entregado por la mina”, dice Federico Pérez, actual concejal de San Miguel Ixtahuacán.

Para vecinos como Gregoria, el dinero de la mina significó un fugaz desarrollo del municipio, inversión que caduca junto con el cierre del proyecto.

“La mina construyó un hospital pero ya no tiene medicamentos”, dice Gregoria. “La mina se va pero el problema es nuestro”.

En San Miguel Ixtahuacán el Centro de Atención Permanente (CAP) fue construido por la mina y hasta 2015 los servicios fueron subsidiados por la fundación Sierra Madre, a partir de 2016 el Ministerio de Salud se hizo cargo de los gastos y las especialidades médicas se suspendieron y se limitaron a consultas generales.

René Pérez, gerente de desarrollo sostenible de la fundación Sierra Madre, dice que la mina se va pero se trabaja en proyectos comunitarios que permitan la generación de ingresos para las comunidades, por tiempo indefinido.

Vacas lecheras, cerdos y pollos de engorde, son algunas de las actividades que se están trabajando, según Pérez para beneficio de la población de San Miguel Ixtahuacán, Sipacapa y Comitancillo.

http://www.prensalibre.com/guatemala/pldatos/Mina-marlin-fiebre-del-oro

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