Termina recepción de testimonios en medio de acusaciones mutuas

Por Óscar Figueroa / Nebaj

21 de Abril de 2016 a las 16:25h

Con exposiciones fotográficas por parte sobrevivientes del conflicto armado interno y testimonios a favor y en contra de la guerrilla y del Ejército, se llevó a cabo este jueves en Nebaj, Quiché, el último día de audiencias para la recepción de testimonio en el caso de genocidio.
En la audiencia de este jueves  fueron escuchados tres testigos propuestos por el Ministerio Público y los querellantes adhesivos en el proceso que se lleva a cabo en contra de los generales retirados José Efraín Ríos Montt y José Mauricio Rodríguez Sánchez, señalados genocidio y crímenes contra la humanidad, en agravio de un 1 mil 771 indígenas ixiles.Las audiencias presididas por los jueces del Tribunal de Mayor Riesgo B, comenzaron el marte pasado y entre las víctimas testificaron Elena Caba Guijóm, quien narró  lo que vivió en 1982 durante la masacre ocurrida en la aldea Chel, Chajul.   Este jueves testificaron Marcelino Castro, Juan López Lux y Francisca Méndez.

Héctor Reyes, del Centro en Acción Legal en Derechos Humanos, afirmó que las declaraciones de los testigos propuestos por ellos y el MP, forman parte de las pruebas testimoniales en contra de los generales retirados Ríos Montt y Rodríguez Sánchez.

“El testimonio de cada uno de los testigos se ha enriquecido mucho más en esta ocasión que en el proceso que fue anulado por la Corte de Constitucionalidad en el 2013”, recordó.

“El hecho de que las y los testigos ixiles se encuentran en su territorio contribuyó a que recordarán con más amplitud y precisión los que  sufrieron durante el conflicto armado interno”, agregó Reyes.

Acusaciones

Pobladores de Nebaj, Chajul, Cotzal, comerciantes  y observadores nacionales y extranjeros fueron testigos de las acusaciones que profirieron simpatizantes del Ejército hacia la guerrilla y la opinión que vertieron descendientes de las personas masacradas por soldados.

“¿Por qué quieren enjuiciar al general Efraín Ríos Montt si la Constitución de la República dice que todo ciudadano debe ser oído y vencido en juicio? Si él no puede defenderse por haber sido declarado incapacitado”, expresó Diógenes González, quien afirma que la guerrilla mató a algunos de sus familiares.

Resaltó que ninguna persona puede ser juzgada dos veces por el mismo delito y que Ríos Montt defendió la paz, soberanía e independencia del Estado ante grupos subversivos.

César Fuentes, miembro de la Asociación de Veteranos Militares de Guatemala lamentó que durante las audiencias no hayan sido tomados en cuenta testigos propuestos por la defensa de los militares encartados.

“La ley debe ser equitativa, porque tanto derecho tiene la parte acusadora como la defensa; sin embargo, los anciano Ixiles propuestos por la defensa, a diferencia de los testigos del MP, si deberán viajar a la capital a brindar su declaración y eso no es justicia”, afirmó.

Aparte, Ana Rebeca Pérez, descendiente de víctimas de la guerra, en representación de hombres y mujeres dijo que no olvidan que la mayoría de las masacres registradas por el informe Recuperación de la Memoria Histórica  ocurrieron en Quiché.

“Entre 1981 y 1983 se registraron más de 90 masacres en Nebaj, Chajul y Cotzal, donde los asesinatos colectivos se asociaron a la destrucción comunitaria”, expuso.

http://www.prensalibre.com/guatemala/quiche/termina-recepcion-de-testominios-en-medio-de-acusaciones-mutuas

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Declaran 15 Sobrevivientes de masacres en Quiché

Por Óscar Figueroa

20 de Abril de 2016 a las 00:00h

El Tribunal de Mayor Riesgo B escucha desde ayer el testimonio de 15 ancianos, sobrevivientes del conflicto armado interno, en Nebaj, Quiché, como parte del juicio que se sigue por genocidio de mil 771 ixiles contra los militares José Efraín Ríos Montt, ex jefe de Estado de facto entre 1982 y 1983, y José Francisco Rodríguez Sánchez, encargado de Inteligencia Militar.
La diligencia durará tres días, y se desarrolla a puerta cerrada, en las instalaciones del Juzgado  de Instancia Penal  local.

Los jueces María Eugenia Castellanos Cruz, presidenta del Tribunal, y Sara Yoc y Jaime González, vocales, viajaron de la capital a  Nebaj, donde escuchan los testimonios de quienes por problemas de salud y avanzada edad no pueden viajar.

La comitiva del Organismo Judicial (OJ) también incluye a Hilda Elizabeth Pineda García y a Paula Herrarte, de la Fiscalía Especial de Derechos Humanos del Ministerio Público, todos escoltados por un contingente de la Policía Nacional Civil (PNC).

Alta seguridad

Ludwin Fuentes Fuentes, jefe de la PNC de Quiché, afirmó que  más de 200 agentes de la División de Fuerzas Especiales, Grupo de Acción Rápida, Núcleos de Reserva del Distrito Noroccidente —Sacatepéquez, Chimaltenango, Sololá y Quiché— y de las subestaciones de la región ixil —Nebaj, Chajul y Cotzal—  refuerzan la seguridad en el lugar.

El alcalde de Nebaj, Pedro Raymundo Cobo, considera importante y oportuno el traslado de los jueces, para que conozcan la situación que la población indígena vivió durante el conflicto armado.

Posturas diferentes

El presidente de la Asociación de Víctimas Sobrevivientes del Conflicto Armado Interno de Nebaj, Miguel Guzaro Raymundo, pidió justicia a las autoridades.

“Los militares secuestraron y asesinaron a nuestros familiares, que no habían cometido delitos; hicieron tierra arrasada. Esperamos que la Ley ratifique la primera sentencia  contra Ríos Montt, porque sí hubo genocidio”, manifestó.

El alcalde indígena de Nebaj, Miguel de León, afirmó que, como autoridades ancestrales, siguen el proceso para asegurarse que los sobrevivientes no sean revictimizados.

“En el 2013, se dio una sentencia contra  Ríos Montt, y lo que hoy inicia en Nebaj es solo una formalidad para ayudar a los testigos, que por su ancianidad y problemas de salud no pueden viajar a la ciudad”, aseveró.

Añadió: “Los genocidas son Ríos Montt, —Fernando Romeo— Lucas García, —Óscar Humberto— Mejía Víctores y Otto Pérez Molina”.

César Cifuentes, de la Asociación de Veteranos Militares de Guatemala, manifestó que llegaron a Nebaj para observar el desarrollo de la audiencia, que para ellos forma parte de un juicio ilegítimo.

“Este juicio debe ventilarse ante una corte internacional y no en este país, en donde el propio Estado está juzgando a exmilitares que estuvieron al servicio del mismo Estado para defender su soberanía con base en la Constitución Política de la República en contra de un grupo insurgente que actuó al margen de la Ley, atacó y mató al pueblo guatemalteco”, afirmó.

Antecedentes

Por los referidos hechos, Ríos Montt fue sentenciado el 10 de mayo del 2013 a 80 años de prisión por genocidio y delitos contra deberes de humanidad y Rodríguez Sánchez fue absuelto por los mismos cargos; pero 10 días después, la Corte de Constitucionalidad anuló el fallo y ordenó repetir el juicio.

http://www.prensalibre.com/guatemala/justicia/declaran-15-sobrevivientes-de-masacres-en-quiche

Tribunal Primero A retoma control de juicio contra militares retirados

POR GERSON ORTÍZ

Abogados defensores y acusadores fueron citados para hoy en la Sala de Vistas de la CSJ.

Una judicatura de turno trasladó ayer a mediodía el expediente del juicio contra los generales José Efraín Ríos Montt y Mauricio Rodríguez Sánchez,  al Tribunal Primero A de Mayor Riesgo. El mismo ente que hasta el 18 de abril estaba encargado del caso por genocidio y delitos contra deberes de la humanidad.

El caso estuvo fuera del control de ese tribunal luego de que Patricia Flores, jueza Primera A de Mayor Riesgo, resolviera anular todo lo actuado en el juicio debido a que la Corte Suprema de Justicia (CSJ) amparó a uno de los abogados querellantes y ordenó “restituir los derechos” a las víctimas.

No obstante, el pasado 26 de abril, atendiendo a una resolución de la Corte de Constitucionalidad (CC), la misma juzgadora (Flores) aceptó las pruebas que en otro momento el juez Miguel Ángel Gálvez rechazó a los defensores de los militares y, tras esa diligencia, devolvió el expediente al tribunal.

Luego que Jazmín Barrios, presidenta, Pablo Xitumul de Paz y Patricia Bustamante García, vocales del Tribunal Primero A de Mayor Riesgo, recibieran el voluminoso caso, citaron a los abogados que actúan dentro del proceso para que se presenten hoy a la misma Sala de Audiencias, donde por 19 sesiones se recibieron las pruebas a favor y en contra de Ríos Montt y Rodríguez Sánchez.

Según los litigantes, en la citación no se detalla la razón por la que debían asistir a la Sala de Audiencias. Una vez más, las opiniones de los querellantes y defensores fueron contradictorias.

Divergencias

Héctor Reyes, abogado del Centro para la Acción Legal en Derechos Humanos (CALDH), opinó que el Tribunal Primero A de Mayor Riesgo puede reanudar el juicio, porque actualmente no existen recursos legales que lo impidan, ya que las instancias no han fallado en forma definitiva.

Por el contrario, Jaime Hernández, miembro del grupo de defensores de Ríos Montt, indicó que el debate no puede continuar, ya que el exjefe de Estado y sus defensores han sido amparados por la Sala Tercera de Apelaciones y por la CC.

Los amparos otorgados a Ríos Montt obligan al Tribunal Primero A de Mayor Riesgo a restituir al abogado Francisco García Gudiel, quien fue expulsado del juicio tras intentar recusar a la presidenta Barrios y a un vocal de esa judicatura.

Defensores 

La mañana del 18 de abril, Héctor Calderón, Francisco Palomo, Danilo Rodríguez y Marco Antonio Cornejo solicitaron al Tribunal Primero A la suspensión de la audiencia programada para ese día; sin embargo, ante la negativa de los juzgadores, los juristas se declararon en “resistencia pacífica” y abandonaron la Sala de Audiencias. En esa misma fecha, la jueza Patricia Flores anuló todas las actuaciones del juicio.

Al día siguiente, el tribunal a cargo del caso envió un memorial al Instituto de la Defensa Pública Penal (IDPP) para que asignara un defensor público a cada uno de los militares acusados.

Blanca Stalling, titular del IDPP, informó que la solicitud del Tribunal fue atendida y que ya fueron designados dos defensores de esa institución para que actúen cuando los juzgadores lo requieran.

Stalling añadió que en el memorial en el que se asignan abogados públicos a Ríos Montt y Rodríguez Sánchez, se detalla que se está a la espera de lo que la CC pueda resolver respecto a la interrupción del debate.

Anoche se consultó a los abogados de Ríos Montt y Rodríguez Sánchez si retomarían la defensa de sus clientes, pero al cierre de esta edición solo Jaime Hernández había informado que se estaba analizando esa situación.

Nueva denuncia 

Ayer, el abogado Moisés Galindo, defensor de Rodríguez Sánchez, presentó una querella penal contra los integrantes del Tribunal Primero A de Mayor Riesgo por haber expulsado del proceso al abogado que Ríos Montt propuso para su defensa.

La denuncia fue interpuesta por los delitos de violación a la Constitución, abuso de autoridad, incumplimiento de deberes, resoluciones violatorias a la Constitución, prevaricato y colusión.

Al presentar la delación, Galindo declaró que los integrantes de esa judicatura “forman un tribunal de fuero especial, paralelo e ilegal al sistema de administración de justicia”.

La anterior es la segunda denuncia interpuesta contra integrantes del tribunal a cargo del juicio por genocidio. La primera fue presentada por el abogado García Gudiel contra la Presidenta de esa instancia por haber ordenado su expulsión del debate.

Gabriel Medrano, presidente del Organismo Judicial, informó que el antejuicio contra la titular del Tribunal Primero A de Mayor Riesgo será discutido por la CSJ hasta la próxima semana, debido al asueto del 1 de mayo, Día Internacional del Trabajo.

 

http://www.elperiodico.com.gt/es/20130430/pais/227623/

Otto Pérez Molina, el protagonista emergente en el juicio por genocidio

POR PAVEL GERARDO VEGA

Señalado por unos de haber participado en masacres, desapariciones forzadas y asesinatos. Aclamado por otros por representar al Ejército en la  Firma de la Paz, liderar la oposición en la administración de Álvaro  Colom y prometer un plan contra la inseguridad. Sus declaraciones y su  pasado militar son los fantasmas que lo persiguen y lo hacen gravitar  alrededor del juicio contra Efraín Ríos Montt y Mauricio Rodríguez  Sánchez.

Declaró que no hubo genocidio, señaló que el testigo que lo incriminó es falso, negó y luego reconoció que su nombre de guerra era Tito Arias y se sumó a un comunicado de exfuncionarios que rechazan el juicio por genocidio que se sigue contra los militares retirados Efraín Ríos Montt y Mauricio Rodríguez Sánchez.

A raíz del proceso judicial, el Presidente ha sido criticado por organizaciones de Derechos Humanos, por lo que califican como una intervención del Ejecutivo en un proceso del Organismo Judicial.

“Lo que pasó en Alemania sí fue genocidio, pero decir que en Guatemala pasó lo mismo es un insulto”, esta fue la primera de muchas declaraciones dadas por él desde que se inició el juicio en marzo pasado.

La voz del mandatario se alza con el apoyo de grupos asociados al Ejército y a la elite empresarial como la Asociación de Veteranos Militares de Guatemala (Avemilgua), la Fundación contra el Terrorismo, el Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (CACIF).

Perseguido por “Tito Arias”

Pero sus declaraciones fueron tan solo el inicio de la polémica. El 4 de abril, el nombre de guerra de Pérez Molina regresó del pasado, cuando nadie lo esperaba en la Sala de Vistas donde se realiza el juicio contra Ríos Montt.

Hugo, un testigo protegido del Ministerio Público (MP), dio su testimonio en el que señaló que los soldados que ejecutaban las masacres  seguían órdenes del mayor Tito Arias.

“Que ahora salgan testigos de ese tipo que le quitan toda la seriedad, pone en duda el juicio que se está llevando que hasta denominan histórico”, así descalificó Pérez la investigación del MP.

El periodo en que Efraín Ríos Montt estuvo a cargo del Gobierno, es el lugar y tiempo clave para buscar las evidencias sobre la responsabilidad de Pérez Molina durante el conflicto armado interno.

En esa época Pérez Molina fue ascendido al grado de Mayor del Ejército. En una columna escrita por él, publicada en Prensa Libre el 25 de julio de 2000,e asegura que fue en julio de 1982 cuando fue asignado a la Fuerza de Tarea Gumarkaaj, con sede en Santa Cruz del Quiché. Luego explica que fue enviado como comandante de un equipo de combate al Triángulo Ixil, con sede en Nebaj.

“Mi estancia en esa área se extendió por casi un año, y constituyó una experiencia que dejaría una huella imborrable en mi vida personal y profesional”, indica en la columna.

El área Ixil comprende los municipios de Santa María Nebaj, San Juan Cotzal y San Gaspar Chajul, en Quiché. Por tanto, según la columna, Otto Pérez era el responsable de los tres municipios, aunque la sede de operaciones estuviera en Nebaj.

En el documental de los periodistas Allan Nairn y Jean-Marie Simon, Titular de Hoy: Guatemala, filmado en 1982; los soldados destacados en Chajul, Quiché, describen cómo torturan a la población del lugar

“Se les saca la verdad pegándoles, lastimándolos o ahorcándolos. Si ya los interrogaron, lo que resta es matarlos. La mayoría se mata. Cuando se entra a una aldea se pregunta a la gente, se les saca de las casas y se registran. Si ellos no quieren el bien, no resta más que bombardear las casas con granadas o bombas colectivas”, dicen los soldados.

El jueves pasado, el Presidente contradijo esa columna escrita por él, al decir que no controlaba el área Ixil, sino el área de Nebaj. “No era responsabilidad mía. Había responsabilidades delimitadas y entre ellas el área de Chajul y Cotzal”, resaltó.

Además, aseguró que sí utilizó un seudónimo de guerra, el cual era Tito Arias, pese a que hace algunas semanas había negado su nombre. “Lo utilicé porque acababan de matar a uno de los oficiales que había venido del Triángulo Ixil. Estábamos autorizados para utilizar esos seudónimos de guerra para proteger la vida de los oficiales y de sus familias”, declaró.

Luego de “Tito”, los comunicados

El 16 de abril el mandatario respaldó y se sumó a un comunicado que varios exfuncionarios del gobierno de Álvaro Arzú publicaron con el objetivo de rechazar el juicio, porque podría fomentar la polarización y poner en peligro los Acuerdos de Paz.

Pérez fue uno de los comisionados por el Ejército para las negociaciones durante la administración de Arzú.

“Me sumo a las declaraciones (…) yo estoy de acuerdo con lo que ellos están diciendo en esa declaración pública. No solo la respaldo, me sumo a ella”, indicó Pérez.

El 18 abril, el día que la jueza Carol Patricia Flores anuló el juicio por genocidio, Pérez fue mesurado y declaró: “No lo esperaba. No sabía que había recursos de este tipo”.

 

Intervención de poderes

  • Según Carmen Aída Ibarra, del Movimiento Pro Justicia, se considera inapropiado que el mandatario emita su opinión, porque existe una separación de poderes. “Estas declaraciones pueden ser fácilmente interpretadas como intervención de un organismo del Estado en otro, que se supone, es independiente y autónomo”, indica.
  • Además de la separación de poderes el Presidente es el representante de la unidad nacional, es el principal, el jefe del gobierno. En ese sentido, Óscar Vásquez, director de Acción Ciudadana, cree que Otto Pérez debería abstenerse de declarar porque crea suspicacias sobre la injerencia que pueda tener en el resultado del juicio.
  • Y es que las declaraciones han sido infortunadas, resalta Luis Fernando Mack, de Analistas Independientes, sobre todo, indica, cuando lo mencionan como actor del conflicto. “Se ha sentido bastante incómodo porque él estuvo en el momento y el lugar en el que se están juzgando los hechos. Aunque el juicio no es hacia él, es lógico que asuma esa postura, tiene una historia que contar”, señala Mack.

 

“Aunque el juicio no es hacia él (Otto Pérez), es lógico que asuma esa postura, tiene una historia que contar”.

Luis F. Mack, de Analistas Independiente.

 

http://www.elperiodico.com.gt/es/20130429/pais/227553

El dolor de la otra parte

Las demandas de Avemilgua, de la Asociación de Viudas de Militares y Especialistas del Ejército de Guatemala y la presentada por Ricardo Méndez Ruiz Valdés, son movimientos políticos que buscan la defenestración de la Fiscal General de la Nación, la impunidad para los militares y civiles involucrados en el genocidio en Guatemala y echar el manto del olvido con respecto a dicho genocidio. Considero que el propósito de tales demandas no es la justicia sino el impacto mediático y los efectos políticos. La poca pulcritud jurídica de las demandas mencionadas me ha llevado a pensar en ello.

Carlos Figueroa Ibarra

 


Pero  es un ejercicio ético ineludible hacer lo que el sociólogo Max Weber recomendaba como método de su sociología comprensiva: el practicar la empatía. Esto quiere decir el tratar de colocarse en el lugar del otro e imaginar sus raciocinios y sentimientos para poder entender su subjetividad y por tanto sus motivos. El que ahora los veteranos del Ejército hayan propiciado el surgimiento del grupo denominado Familiares y que haya una estrategia para demostrar que la guerrilla cometió crímenes igualmente censurables a los cometidos por el Ejército, me ha llevado a imaginar el dolor de  la otra parte.  El dolor de las viudas de oficiales y soldados del Ejército así como policías muertos durante el conflicto interno, los actos censurables cometidos por los insurgentes durante los largos años de violencia política en el país. No es posible comparar estos actos cometidos por  unos cuantos miles de alzados, por más deleznables que hayan sido algunos de ellos, a los que realizaron  sus enemigos: los cuarenta mil efectivos que llegó a tener el Ejército guatemalteco y el casi millón de integrantes de las llamadas Patrullas de Autodefensa Civil. Aunque fuera solamente por razones cuantitativas los actos no se pueden equiparar y por ello el 95% de las ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas han sido atribuidas al Estado y a sus aparatos represivos.

No obstante si hemos de procurar Memoria, Verdad y Justicia no podemos ignorar a la minoría de actos reprobables cometidos por los insurgentes. Enfrentados a un formidable aparato estatal apoyado financieramente por sectores de la clase dominante guatemalteca y por Washington, los insurgentes plantaron frentes rurales y organizaron comandos urbanos. En los frentes rurales en ocasiones se observaron actos reprobables contra la población civil, algunos de ellos casi tan cruentos como los que el Ejército realizó. Y los comandos urbanos que se dedicaron a hacer atentados contra figuras emblemáticas de la ejecución extrajudicial y la tortura (Ranulfo González, Bernabé Linares, Jorge Córdova Molina, Máximo Zepeda, Rafael Arriaga Bosque, entre otros)  también ultimaron a policías de a pie, gente humilde que se ganaba el salario vistiendo uniforme. Hubo crímenes para mí inolvidables como el caso del  pequeño hijo de un  coronel Oliva quien murió a mediados de los sesenta porque iba en el auto con su padre en el momento en que éste fuera ejecutado. Muertes de civiles como el periodista Isidoro Zarco, quien era un activo opinante en contra de la guerrilla pero de quien no se podía decir que estuviera involucrado en actos de crueldad represiva. No olvido el relato que me hizo el embajador Fernando Sesenna del asesinato del dirigente liberacionista Mario López Villatoro ante los ojos de su hijo. Más aún, hubo muertes execrables cometidas por la insurgencia contra sus propios militantes como los que fueron ultimados en Nicaragua. Por razones de amistad tengo muy presente  la ejecución de Julio Eduardo Fuentes Rosales, “El Chato”, quien fuera ejecutado en el marco de diferencias políticas por sus compañeros del Frente Comandante Ernesto Che Guevara del EGP en Huehuetenango.

El expresar esto no me hace compartir la “teoría de los dos demonios” que los publicistas y voceros de los militares involucrados en el conflicto han propalado. La misma teoría que ha explicitado el académico estadounidense David Stoll: la población civil tuvo terribles y similares verdugos tanto en el Ejército como en la guerrilla.  Por ello me ha llamado la atención  un artículo (“Derrotados por la historia”),  publicado en uno de los principales rotativos por Martín Rodríguez Pellecer. Martín nos hacer ver la paradoja de un Ejército victorioso militarmente pero derrotado por la historia. Y esta derrota ante la historia tiene un motivo muy simple: si la guerrilla cometió actos repudiables el Ejército los cometió en una escala incomparablemente mayor.

Los nazis en Alemania fueron derrotados militarmente por los aliados, pero sobre todo fueron derrotados por la historia. Hoy el nombre de Hitler y la esvástica son la justa encarnación del mal. El Ejército guatemalteco ganó la guerra pero perdió la historia, porque para ganar la guerra se involucró en el genocidio más grande de la América contemporánea. No se puede olvidar esto.

Pero para no perder nuestra condición humana, para no equipararnos con los monstruos que engendró la contrainsurgencia, no podemos ser insensibles ante el dolor de la otra parte.

http://www.lahora.com.gt/index.php/opinion/opinion/columnas/149489-el-dolor-de-la-otra-parte

Opinión: Memoria, verdad y justicia (IV)

Que acuda a Tribunales. Que dé una batalla legal.

Según las declaraciones de Ricardo Méndez Valdez, reconoció a varios de los que lo tuvieron en cautiverio y le respetaron la vida, no como lo hicieron los agentes y funcionarios de esa época con los que detenían, asesinaban o desaparecían. Está claro que lo hace motivado por los recientes juicios a militares, con el objetivo de paralizar los procesos contra “angelitos” de la década de los ochenta. Sepa Méndez Valdez y los dinos, refugiados en la Asociación de Veteranos Militares de Guatemala ( Avemilgua), que aceptamos el reto, que no me acobarda acudir a un tribunal y demostrar que nada tuve que ver en ese hecho, ni en otros que puedan sacarse de la manga, en un intento desesperado por paralizar nuevamente al sistema de justicia.

Ya fui injustamente encarcelado en 1976, después del allanamiento violento a la sede de la Central Nacional de Trabajadores (CNT), cuando logré escapar de los judiciales que me dispararon y persiguieron hasta la sede la AEU. Ahí están los recortes de prensa que dan cuenta de la violencia con que entraron a la sede de la CNT y capturaron a tres compañeros. En esa época me presente voluntariamente a los tribunales, para enfrentar los cargos y exigir que se hiciera justicia por el atentado de que fui víctima y, como siempre, la impunidad se impuso y pasé 8 días en las mazmorras del Segundo Cuerpo.

En 1981, en Costa Rica, “la Suiza de América”, también conocí la cárcel, junto con otros compañeros, porque desde ahí editábamos el periódico Frente y hacíamos las denuncias contra la dictadura de Lucas García y contra, el prófugo de la justicia, Donaldo Álvarez Ruiz y otros responsables de innumerables detenciones, desapariciones y ejecuciones extrajudiciales. El allanamiento a las oficinas del Frente Democrático Contra la Represión, en San José de Costa Rica, se dio a mi regreso de Washington, sede la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, donde acudí a denunciar los crímenes que se estaban cometiendo en Guatemala.

Es importante que Méndez Valdez acuda a los tribunales, que dé una batalla legal, pero que no se deje manipular por los veteranos, que no se preste para mentir, porque al final, la verdad tendrá que imponerse. Como bien sabe, los dinos acostumbran amenazar hasta con golpe de Estado o halar el gatillo porque no son capaces de discutir abiertamente las ideas. Pero no se preocupen, no voy a seguir refrescándoles la memoria, terminaré en el próximo artículo con un mínimo recuento de los hechos más notorios para que la sociedad no olvide ese pasado tenebroso.

Miguel Ángel Albizures

http://www.elperiodico.com.gt/es/20111117/opinion/203787/

OPINION: DIARIO PARANOICO Gracias a los soldados y no a los poetas

Sí, gracias a los soldados, porque es por ellos que tenemos a este país. El pasado 13 de noviembre, militares retirados realizaron una caminata por la Avenida Reforma, con mensajes autocomplacientes, recordándonos, porque ¡oh ingrata memoria! no nos recordábamos de su labor realizada durante los años de la guerra.

Mario Cordero Ávila
mcordero@lahora.com.gt

 


Y es que, no se sabe qué hubiese ocurrido si el país hubiera quedado en manos de los intelectuales y poetas, que, para más señas, son sinónimos de comunistas terroristas. ¡Quién sabe!, por ejemplo, a dónde hubiéramos ido a parar si se hubiera dejado al país desarrollarse libremente, con elecciones libres, con democracia.

Sólo imagine, si Otto René Castillo hubiera seguido publicando. ¡Qué barbaridades hubiera escrito! O Irma Flaquer, o Roberto Obregón, o Alaíde Foppa, o José María López Valdizón, o Luis de Lión, si aún vivieran. ¡Cuántos secuestros no hubieran ejecutado!, ellos solitos, con sus delicadas manos, que por la noche escribían poemas, y por las mañanas secuestraban a hijos de ministros, resguardados por dos o más guardaespaldas.

Por ello, gracias a Dios, y, por supuesto, también a esos héroes de la Patria, que el país está como está. No tenemos que envidiarle nada a nadie, salvo a Haití, pero a ellos también ya los vamos superando. Gracias a los soldados, y no a los poetas, es que tenemos libertad, alimentos y salud. Gracias a los militares, y no a los periodistas, es que yo hoy puedo hablar de frente, sin ironías ni sarcasmos.

Por eso, es buena la herencia que nos han dejado: un país libre de corrupción, sin hambre, sin enfermedades y con un crecimiento económico estable para todos y todas. Claro que sí, es que no hay que ser ingratos. Gracias a Dios que hoy los generales y los coroneles se cuentan por decenas. ¿Por qué habrá tantos?, me pregunto yo. Y como hay tantos, ya ni siquiera caben en la institución armada, y hay que enviarlos al Comité Olímpico Guatemalteco, al Gobierno, a las empresas de seguridad, y a otros lados, para que se ocupen, y que la patria no se olvide de ellos.

Porque sería injusto que los militares, ¡Dios no lo permita!, que terminen como los poetas en un asilo de ancianos, esperando la muerte. No, claro que no, y es que es gracias a los militares, y no a los estadistas, que la seguridad social es excelente, y que los militares y otra gente de menor categoría, es decir los civiles, podemos confiar nuestra vejez al IGSS.

Los militares pueden estar tranquilos, porque es gracias a ellos, y no a los subversivos poetas, que el país está como está. Mejor no puede estar. Y pueden estar tranquilos, porque hoy día los rencorosos poetas tratarán de envenenar el alma de las jóvenes generaciones, pidiendo justicia. Pero qué mejor justicia que tener el país que tenemos. Por ello, los militares pueden estar tranquilos, y no temer investigaciones, porque, total, ellos lo hicieron en defensa de la libertad.

Por favor, no teman, no deben desear para sí enfermedades terribles, como cánceres o derrames, para evitar declarar sobre lo que hicieron antaño para la construcción de este gran país.

http://www.lahora.com.gt/index.php/opinion/opinion/columnas/147662-gracias-a-los-soldados-y-no-a-los-poetas